Atención al cliente
Resuelve las consultas que se repiten —estado del pedido, plazos, devoluciones, facturas— consultando tus sistemas, no inventando. Lo que no sabe, lo pasa a una persona con el contexto ya reunido.
Un agente de IA no es un chat: es un trabajador que lee, consulta, decide y actúa dentro de tus herramientas. Empezamos por un área, la dejamos funcionando sola y pasamos a la siguiente. Cuando son varias, el efecto se multiplica.
Resuelve las consultas que se repiten —estado del pedido, plazos, devoluciones, facturas— consultando tus sistemas, no inventando. Lo que no sabe, lo pasa a una persona con el contexto ya reunido.
Cualifica cada formulario que entra, busca la empresa, la puntúa con tus criterios y la deja en el CRM con el resumen escrito. El comercial abre el día con la lista ya ordenada.
Lee facturas y albaranes, extrae los datos, los cuadra con el pedido y avisa de lo que no encaja. Deja de ser alguien tecleando y pasa a ser alguien revisando excepciones.
Vigila stock, plazos e incidencias y lanza el aviso antes de que el cliente lo note. Prepara los partes y los informes que hoy alguien monta a mano cada lunes.
Prepara borradores con tu voz y tus datos, revisa que las campañas no se salgan de presupuesto y monta el informe del mes sin que nadie exporte nada.
Reúne cada semana los números de ventas, costes y campañas, los compara con el objetivo y señala lo que se ha desviado. Dejas de pedir informes para empezar a leerlos.
Automatizar la atención al cliente te devuelve horas. Automatizar también ventas hace que esas horas se usen en vender. Y cuando operaciones avisa sola de las incidencias, el equipo comercial deja de apagar fuegos. Por eso no vendemos un agente suelto: vendemos un orden.
La que consume más horas o la que te está costando clientes. Se mide antes y después.
Cada proceso automatizado deja datos limpios que hacen al siguiente agente más preciso.
Nadie sobra: la gente deja de hacer lo mecánico y pasa a decidir, vender y atender mejor.
Precio de referencia, sin IVA. No es una tarifa cerrada: cada proyecto se valora en una propuesta propia. Incluye el análisis del proceso, la construcción, las pruebas y la puesta en marcha. Los agentes siguientes salen más baratos porque las conexiones ya están hechas.
Cuéntanoslo y te decimos si compensa automatizarlo, cuánto costaría y cuánto tiempo devolvería. Si no compensa, también te lo decimos.